domingo, 16 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Mi aventura docente
No quiero pecar de exacto y perfeccionista pero, alguien dijo que en cierta ocasión asistió a una reunión con especialistas en el tema de métodos y técnicas de estudio(..) Expresiones iban, ideas venían, propuestas perfectamente demostradas y factible, todo en su lugar y muy enriquecedor.
Mas cuando este personaje llegó, todo iluminado por la sabiduría que había compartido y disfrutado, a su salón de clases y ya con su planeación o secuencias, como varios de los aquí inscritos hacen referencia, resulta que todas sus estrategias, conocimientos, técnicas no rendían frutos visibles en sus educandos. Claro aplicó el saludo inicial, por supuesto que aclaro los objetivos, no se diga dejar el importantísimo punto de toma de lista etc, etc., pero tal fue la desilusión de que tanto conocimientos no podía ser entendido y atendido por sus alumnos.
Moraleja, las herramientas de enseñanza preestablecidas no son directamente proporcionales a nuestros alumnos, y menos cuando tenemos mas de un grupo y diferentes grados y materias que atender.
El describir un día acerca de mi practica docente me ha llevado a una encrucijada, pero lo más cercano a cómo trabajo en un día común y corriente es:
1.- Saludo
2.- ¿Alguien me podría recordar lo que vimos la clase pasada?
3.- Escribo en el pintarrón la el día y la fecha
4.- Escojo a quien primero levantó la mano (que no son muchos a lo sumo ttres)
5.- Aquí se presentan dos momentos:
a) Si es acertada la respuesta
b) Si no está muy claro el punto
6.- En cualquiera de los dos momentos, en lazo el tema anterior con el del día.
7.- Propongo un problema similar en ocasiones individual y otras en binas.
8.- Si queda claro el punto no dejo investigación adicional.
9.- Gracias por haber asistido nos vemos la próxima sesión.
Pienso y siento que, el preparar una clase con tanto ahínco nos produce una muralla en la que queremos encerrar a nuestros alumnos, sinceramente yo mejor preparo temas completos por si mis alumnos están en condiciones de avanzar mas de lo planeado, y por qué no, cambiar el orden de los factores que al final de cuentas no me alterará el resultado.
Saludos , espero los comentarios de alguien, por favor y con todo respeto.
No quiero pecar de exacto y perfeccionista pero, alguien dijo que en cierta ocasión asistió a una reunión con especialistas en el tema de métodos y técnicas de estudio(..) Expresiones iban, ideas venían, propuestas perfectamente demostradas y factible, todo en su lugar y muy enriquecedor.
Mas cuando este personaje llegó, todo iluminado por la sabiduría que había compartido y disfrutado, a su salón de clases y ya con su planeación o secuencias, como varios de los aquí inscritos hacen referencia, resulta que todas sus estrategias, conocimientos, técnicas no rendían frutos visibles en sus educandos. Claro aplicó el saludo inicial, por supuesto que aclaro los objetivos, no se diga dejar el importantísimo punto de toma de lista etc, etc., pero tal fue la desilusión de que tanto conocimientos no podía ser entendido y atendido por sus alumnos.
Moraleja, las herramientas de enseñanza preestablecidas no son directamente proporcionales a nuestros alumnos, y menos cuando tenemos mas de un grupo y diferentes grados y materias que atender.
El describir un día acerca de mi practica docente me ha llevado a una encrucijada, pero lo más cercano a cómo trabajo en un día común y corriente es:
1.- Saludo
2.- ¿Alguien me podría recordar lo que vimos la clase pasada?
3.- Escribo en el pintarrón la el día y la fecha
4.- Escojo a quien primero levantó la mano (que no son muchos a lo sumo ttres)
5.- Aquí se presentan dos momentos:
a) Si es acertada la respuesta
b) Si no está muy claro el punto
6.- En cualquiera de los dos momentos, en lazo el tema anterior con el del día.
7.- Propongo un problema similar en ocasiones individual y otras en binas.
8.- Si queda claro el punto no dejo investigación adicional.
9.- Gracias por haber asistido nos vemos la próxima sesión.
Pienso y siento que, el preparar una clase con tanto ahínco nos produce una muralla en la que queremos encerrar a nuestros alumnos, sinceramente yo mejor preparo temas completos por si mis alumnos están en condiciones de avanzar mas de lo planeado, y por qué no, cambiar el orden de los factores que al final de cuentas no me alterará el resultado.
Saludos , espero los comentarios de alguien, por favor y con todo respeto.
domingo, 9 de mayo de 2010
Mi confrontación con la docencia.
Mi confrontación con la docencia.
Es verdaderamente interesante voltear atrás y observar toda aquella actividad que, consciente y en ocasiones inconsciente, realizo durante una jornada de trabajo, que en resumidas cuentas, debe de ser el patrón de lo que he hecho durante tantos años, 30 a lo menos.
Como muchos de mis colegas, el llegar al campo de la educación fue fortuito; con el tiempo habremos algunos que nos hemos identificado con el arte de enseñar. Mas aún, es tiempo que no aterrizamos esa gran emoción de construir en otros lo que nosotros hemos logrado saber.
Ya en el grupo, se vive una experiencia sin igual que se va transformando día con día en un reto que no tiene explicación. Los sentimientos se confrontan con las dificultades que alumnos y maestro derraman en el momento de la explicación, de la reflexión, del comentario, de la incredulidad. Entonces se pone de manifiesto el rol que el docente tiene ante esta maravilla que se representa por la raza humana. Cuan interesante es enterarte que ante todo el ser maestro te convierte en el modelo a seguir y que por ningún motivo, puedes decepcionar al educando y por supuesto a ti mismo.
Mi trayectoria docente ha sido fugaz pero estoy mas que convencido que lo poco o mucho que he inyectado a mis alumnos ha sido un aliciente para ir mas allá de lo que se hubieran imaginado, que el grano de sabiduría que deposité en ellos se ha aprovechado y superado.
Al principio, suplente de profesor de física y matemáticas, que como la mayoría de mis compañeros del grupo 267, se presentó la oportunidad de algunos ingresos extras y cómodos dentro de la docencia en el nivel secundaria.
Con grupos de hasta 90 alumnos, la mayoría mayores de edad, y a mis 23 años descubrí cuántos conocimientos poseía y lo más asombroso, los podía transmitir. Un extra fue el controlar la disciplina en tan especiales personajes que, en varios de ellos me doblaban la edad.
Un ciclo escolar fue suficiente para decidir mi camino en pro de la educación, aunque cabe aclarar que mi especialidad en ese momento era la electrónica. La docencia me llamaba con experiencias que se iba ligando una a otra.
Mi escuela me selecciona para especializarme en el extranjero por dos años. Es en donde por rebote aprendo el idioma de Shaquespeare pero en la línea de las comunicaciones electrónicas. Este momento fue muy significativo para que en realidad decidiera definitivamente dedicarme a la docencia.
Al terminar mi carrera de tecnólogo y regresar super capacitado del extranjero, en lo único que pude encontrar las puertas abiertas fue en la docencia ya que la institución que me preparó no volteó hacia mi por lo que me dirigi a donde pudiera desarrollar los proyectos que necesitaba en realidad desahogar.
Ya dentro de la docencia en serio, se me requirió la licenciatura para ostentar los puestos que fui escalando motivo por el que me inscribí en cursos de verano para obtenerla. Acto seguido modifique en 360° mi práctica docente. Ahora con nuevas herramientas, teorías, tesis, hipótesis etc. me sentía aún más confundido y me cuestionaba con mayor intensidad acerca de que ¿por qué mis alumnos no aprendían la ciencia que les enseñaba?
Fue en el posgrado cuando comencé a alinear mis ímpetus de enseñar, con los de aprender, fenómeno curioso de donde desprendí mi propia teoría _nadie enseña lo que no sabe_ más claro ni el agua, resulta que ¿cómo carajos quería enseñarles métodos y técnicas a mis alumnos si yo mismo no sabía aprender? Situación maravillosa porque entonces comprendí que, gracias a varios teóricos, el único que tenía la verdad no era yo, de que el todopoderoso no era yo, que la tiranía en el salón de clases no funciona, y tantos errores que los docentes cometemos al creernos autónomos en nuestro pequeño reino que es el salón de clases no es como lo visualizamos.
Ahora bien, es justo reconocer que sin los alumnos nuestro quehacer docente sería un cero maya, muy significativo por su origen pero en la aplicación significa… nada. La harmonía con los educandos es la otra mitad necesaria para llegar a conseguir el objetivo más maravilloso del ser humano que es, el conocer.
En pocas palabras ¡¡yo amo la docencia!!.
-Salomón Carrillo Acuña-
Es verdaderamente interesante voltear atrás y observar toda aquella actividad que, consciente y en ocasiones inconsciente, realizo durante una jornada de trabajo, que en resumidas cuentas, debe de ser el patrón de lo que he hecho durante tantos años, 30 a lo menos.
Como muchos de mis colegas, el llegar al campo de la educación fue fortuito; con el tiempo habremos algunos que nos hemos identificado con el arte de enseñar. Mas aún, es tiempo que no aterrizamos esa gran emoción de construir en otros lo que nosotros hemos logrado saber.
Ya en el grupo, se vive una experiencia sin igual que se va transformando día con día en un reto que no tiene explicación. Los sentimientos se confrontan con las dificultades que alumnos y maestro derraman en el momento de la explicación, de la reflexión, del comentario, de la incredulidad. Entonces se pone de manifiesto el rol que el docente tiene ante esta maravilla que se representa por la raza humana. Cuan interesante es enterarte que ante todo el ser maestro te convierte en el modelo a seguir y que por ningún motivo, puedes decepcionar al educando y por supuesto a ti mismo.
Mi trayectoria docente ha sido fugaz pero estoy mas que convencido que lo poco o mucho que he inyectado a mis alumnos ha sido un aliciente para ir mas allá de lo que se hubieran imaginado, que el grano de sabiduría que deposité en ellos se ha aprovechado y superado.
Al principio, suplente de profesor de física y matemáticas, que como la mayoría de mis compañeros del grupo 267, se presentó la oportunidad de algunos ingresos extras y cómodos dentro de la docencia en el nivel secundaria.
Con grupos de hasta 90 alumnos, la mayoría mayores de edad, y a mis 23 años descubrí cuántos conocimientos poseía y lo más asombroso, los podía transmitir. Un extra fue el controlar la disciplina en tan especiales personajes que, en varios de ellos me doblaban la edad.
Un ciclo escolar fue suficiente para decidir mi camino en pro de la educación, aunque cabe aclarar que mi especialidad en ese momento era la electrónica. La docencia me llamaba con experiencias que se iba ligando una a otra.
Mi escuela me selecciona para especializarme en el extranjero por dos años. Es en donde por rebote aprendo el idioma de Shaquespeare pero en la línea de las comunicaciones electrónicas. Este momento fue muy significativo para que en realidad decidiera definitivamente dedicarme a la docencia.
Al terminar mi carrera de tecnólogo y regresar super capacitado del extranjero, en lo único que pude encontrar las puertas abiertas fue en la docencia ya que la institución que me preparó no volteó hacia mi por lo que me dirigi a donde pudiera desarrollar los proyectos que necesitaba en realidad desahogar.
Ya dentro de la docencia en serio, se me requirió la licenciatura para ostentar los puestos que fui escalando motivo por el que me inscribí en cursos de verano para obtenerla. Acto seguido modifique en 360° mi práctica docente. Ahora con nuevas herramientas, teorías, tesis, hipótesis etc. me sentía aún más confundido y me cuestionaba con mayor intensidad acerca de que ¿por qué mis alumnos no aprendían la ciencia que les enseñaba?
Fue en el posgrado cuando comencé a alinear mis ímpetus de enseñar, con los de aprender, fenómeno curioso de donde desprendí mi propia teoría _nadie enseña lo que no sabe_ más claro ni el agua, resulta que ¿cómo carajos quería enseñarles métodos y técnicas a mis alumnos si yo mismo no sabía aprender? Situación maravillosa porque entonces comprendí que, gracias a varios teóricos, el único que tenía la verdad no era yo, de que el todopoderoso no era yo, que la tiranía en el salón de clases no funciona, y tantos errores que los docentes cometemos al creernos autónomos en nuestro pequeño reino que es el salón de clases no es como lo visualizamos.
Ahora bien, es justo reconocer que sin los alumnos nuestro quehacer docente sería un cero maya, muy significativo por su origen pero en la aplicación significa… nada. La harmonía con los educandos es la otra mitad necesaria para llegar a conseguir el objetivo más maravilloso del ser humano que es, el conocer.
En pocas palabras ¡¡yo amo la docencia!!.
-Salomón Carrillo Acuña-
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Los Saberes de mis Estudiantes del siglo XXI
En ésta época tan convulsionada, me pregunto en repetidas ocasiones ¿por qué mis estudiantes no aprenden la ciencia que les enseño? Una posible respuesta podría ser que soy un docente del siglo XX enseñando a estudiantes del siglo XXI. Qué encierra esto, como comenta Ana Luisa Salomé, nuestra labor es ser pedagogos, llevar, acercar, facilitar el contacto de las ciencias con nuestros muchachos, pero y ¿cómo le vamos a hacer si la ciencia que dominamos no va de acuerdo a las nuevas reglas globalizadas del aprendizaje? Al cuestionar a mis alumnos de Primer Semestre acerca de qué saben del uso de las nuevas tecnologías, la respuesta es sencilla, -el "interne", profe-; qué más saben, -el nintendo, el xbox y chatear con el celular-.
La pregunta obligada hasta este fragmento es, ¿nosotros docentes estudiosos de diplomados y maestrías, sabemos lo que ellos saben? El primero que me declaro neófito en el asunto es un servidor.
Acto seguido les pregunto: ¿qué tipo de información buscan en la Internet? de 42 estudiantes, más de la mitad visible, música; una minoría (6) e-mails, los restantes, no dan respuesta.
Muy diferentes respuestas obtuve de mis 19 estudiantes del Tercer Semestre, hago aquí notar que la especialidad de éstos alumnos y de los anteriores es Informática y Computación, -tareas, traductores, software libre, libros. Las respuestas son obvias ya que durante un año han re-dirigido sus tendencias hacia el uso del ciber espacio.
La propuesta lanzada por mis estudiantes de tercero es la de crear sus propios blogs con información que éllos saben van a necesitar sus compañeros de primer y segundos semestres, así como interactuar con compañeros del mismo nivel pero de diferentes especialidades.
En conclusión, el arte de enseñar hoy por hoy no se basa en los super conocimientos con que cuentan los docentes, sino en el método que se debe utilizar para atraer la atención de éstos nuestros cyber students, ya el "gis y los buenos deseos", aludiendo al maestro Moncayo, son insuficientes en la sociedad del conocimiento y en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Es tiempo de salir del esquema del "apuntito" y del "dictado", comencemos a utilizar estas nuevas herramientas que la creatividad del hombre ha inventado para facilitar los quehaceres humanos, y no se escapa el sector educación.
La pregunta obligada hasta este fragmento es, ¿nosotros docentes estudiosos de diplomados y maestrías, sabemos lo que ellos saben? El primero que me declaro neófito en el asunto es un servidor.
Acto seguido les pregunto: ¿qué tipo de información buscan en la Internet? de 42 estudiantes, más de la mitad visible, música; una minoría (6) e-mails, los restantes, no dan respuesta.
Muy diferentes respuestas obtuve de mis 19 estudiantes del Tercer Semestre, hago aquí notar que la especialidad de éstos alumnos y de los anteriores es Informática y Computación, -tareas, traductores, software libre, libros. Las respuestas son obvias ya que durante un año han re-dirigido sus tendencias hacia el uso del ciber espacio.
La propuesta lanzada por mis estudiantes de tercero es la de crear sus propios blogs con información que éllos saben van a necesitar sus compañeros de primer y segundos semestres, así como interactuar con compañeros del mismo nivel pero de diferentes especialidades.
En conclusión, el arte de enseñar hoy por hoy no se basa en los super conocimientos con que cuentan los docentes, sino en el método que se debe utilizar para atraer la atención de éstos nuestros cyber students, ya el "gis y los buenos deseos", aludiendo al maestro Moncayo, son insuficientes en la sociedad del conocimiento y en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Es tiempo de salir del esquema del "apuntito" y del "dictado", comencemos a utilizar estas nuevas herramientas que la creatividad del hombre ha inventado para facilitar los quehaceres humanos, y no se escapa el sector educación.
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